4 de febrero de 2011

Silencio

Estás en silencio, en uno tan largo y tedioso como lo estuviste ayer, como lo estás hoy, como seguirás mañana. De repente hablar no es tan sencillo, quiero pensar que exigí demasiado, pero aún creo que no es tan cierto.

Tan pronto como llegaste te sumergiste en soluciones individuales, casos incontables, en pensamientos personales, solo de uno, para una persona, solo tuyos. Tan pronto como apareciste te abandonaste, tu lengua se abrazo a la conciencia y está nació pegada al silencio, dos malditos siameses muy fuertes y con el tiempo que les diste, inquebrantables.

Ahondaste en quien sabe que o en quien sabe quien, la verdad, no quiero ni pensarlo. Porque lo cierto está en que no importa, caeré a tus palabras aún antes de que las pronuncies. Ya no importa.
Solo quiero estar lejos del silencio, ir en busca de un nuevo e interesante paradigma, pero tu solo buscas apartarte. Te gusta ahogarte en tus pensamientos y alejarme de ellos como el peor de tus intrusos. Se que en tu corazón no tengo espacio... pero parece tampoco lo tengo en tu mente.
El exilio en el que termino cada día es tan comparable a todos esos recuerdos de añoranzas pasadas que buscaba sean verdad. ¿Si un corazón agrio no conoce el compartir, lo conocerá su huésped? Tu eres esa viva y cruel respuesta.

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