domingo

Tu super poder

Muchas veces has dicho que mi superpoder es mi resistencia al frio y que el tuyo es dormir muchas horas, pero hay un nuevo poder que durante estos meses has ganado y del que probablemente no te has dado cuenta.

Estamos en una pequeña encrucijada, digo estamos porque sin saberlo eres parte de esta batalla que se lleva dentro de mi. Mas de una vez me he autodenominado corazón de hielo, una afirmación que sin duda es cierta, pero que ha demostrado caer sus defensas algunas muy pocas veces. Tú eres hoy el culpable y hoy me di cuenta de ello. ¿Porqué siempre estoy pensando en verte y como hacerte sonreír?

Cuando siento, lo hago con una intensidad que me quema hasta consumirme, así como el fénix, mitología a la que siempre tengo presente en mis textos y parte de mi vida. Has comenzado a manifestarte por dentro y es quizás el momento de saber si debo dejar que esto fluya o poner el corazón nuevamente en el congelador, antes que sea demasiado tarde. 

Si me has traido aquí, a escribir sobre esto, es porque algo haces muy bien y porque te quiero cerca, tanto como sea posible. Mientras tanto, mientras me decido a tocar el tema serio, has ganado un nuevo suporpoder, uno que me entrega a ti. 




viernes

No fue un sueño esta vez

Vamos a ver esta película, me dijo, y si, vimos una película o bueno, al menos parte de ella. Hubo un receso para una ducha, tú haciendo tus elaborados paso a paso con el agua y el jabón y yo en la habitación soñando despierto con tenerte desnudo a mi lado.

Verte salir ligeramente mojado, activó todos mis sentidos, mis dedods ya pensaban en ir bajo tu ropa y mi cuarpo solo buscaba sentirte cerca. Estoy seguro que eso fue evidente, aunque traté de ocupar la mirada en la pantalla del celular.

Volvimos a la película pero ¿De que iba? Mi cerebro y mi sangre escorpiana ya eran prosioneras de mis hormonas. Movimiento aqui, movimiento allá, algo de masajes, algunas bromas y besos en el cuello terminaron con mis dedos explorando tu perineo. ¿ A que ya sabes para que sirve esa parte de tu cuerpo?

martes

Bajas pasiones

Apareciste pasada la medianoche para sorprender mi falta de sueño. No pasó mucho para llegar a los besos. ¿Quien necesita conversar cuando puedo sentir sus labios? Mis manos llegaron a su espalda, a su culo, a su entrepierna y luego paramos, una vez mas, le faltaba el aire y eso solo me lleno de ganas. Tener su cuerpo junto al mio ya no era suficiente.

Él abría mi pantalón y yo desabotonaba su camisa sin dejar de besarnos. Tocó mi miembro gentilmente y lo sacó de entre mi ropa, se agachó para tenerlo frente a su rostro y sonrió con malicia. La expresión de su rostro logró ponerme incluso mas duro, ante sus ojos mi miembro reaccionó a su cercanía y él no demoró en atenderlo. Miles de sensaciones y la necesidad de emitir algún sonido fueron cortados para evitar despertar a la habitación de a lado.

No mucho después su hábiles manos ya habían terminado de desnudarme y él solo llevaba un bóxer gris. Lo lancé boca abajo a la cama, me abalancé sobre él y besé el recorrido de su espalda hasta aquel maravilloso culo. Mordí ligeramente una nalga  y terminé por desvestirle. Separé sus nalgas y mi lengua acarició su rosada humanidad. Lo sentí retorcerse de placer y no pude excitarme mas ante la expectativa de poseerle. 

Maldita sea por el momento en que puse los condones y el lubricante tan lejos de la cama. Me apresuré a buscarlos y segundos mas tarde ya estaba listo a aventurarme dentro de su cuerpo. Nos pusimos frente a frente, separó sus piernas para mi y lentamente mi dura humanidad estaba por entrar en él y...

... y entonces desperté...

perdido entre las fantasías de mis bajas pasiones que esta noche llevaron tu nombre.


Fénix de Alas Negras. 




domingo

Cartas a la muerta 2

El día que te fuiste yo solo me rompí. Toda alegría se perdió y me enclaustré en un capullo hecho de mi propia miseria, evitando todo intento de cercanía. Con el tiempo y más errores de los que puedo contar sume espinas que se alimentan de mi deseo antinatural a la soledad.

El día que te fuiste yo solo me rompí y luego me perdí. La mitad del corazón abruptamente desapareció y la otra mitad se marchitó con el paso de mis días, mis dudas y con los inevitables daños de los años. Así deliberada e inocentemente, he dejado caer trozos de mi en el camino. En este camino largo, sinuoso e impetuoso he perdido partes mías y partes tuyas, porque sí es posible sentirte aún mas lejos.

El día que te fuiste yo solo me rompí, me perdí y luego dejé de sentir. He hecho añicos cualquier esperanza de felicidad, me saboteo a mi mismo y aunque alguna vez intenté dejar fluir el fuego, solo engañé al mundo y puse una sonrisa con palabras dulces que ocultan mi desolación. Los rezagos de tu ausencia son heridas que no cierran y que arden a cada ligero recuerdo, pero me muerdo los labios, porque la pena se lleva en soledad, por que la llevo por dentro, porque esta carga no se comparte y no necesita hacer mas daño.

El día que te partiste yo solo me rompí, me perdí, deje de sentir y luego, luego solo quedé yo sin ti, mamá.