viernes

Alguna cueva en el fin del mundo

Alguna vez leí una frase que en estos momentos se puede aplicar a mi:

"Yo nací un día que Dios tenía dolor de estomago"


Perfecta, ingeniosa y precisa con mi estado de ánimo, toda una aventura solo para recordarme a mi mismo que estoy en una aventura perdida en la búsqueda de un amor que solo se interesa por aquellas extrañas apariencias en pos a una seudo auto seguridad.

Muy tarde entendí que siempre he sido la elección segura y ligeramente prospera, no se porque causo esa impresión, pero es una lamentable mala suerte, al menos en los últimos dos años. Eso fui para ti, la mejor opción en una etapa de tu vida, eso junto con un algo de sexo, en realidad mucho sexo, hicieron un falso idilio, un equivocado sentimiento.

Las sensaciones aniquilan lentamente, no existen momentos propicios o circunstancias apropiadas para detenerlas, solo debes hacerlo, pero mi corazón enamorado te aclama a cada instante. Este ingenuo corazón se ha hecho muy fuerte o de repente muy tonto, porque es capaz de soportar heridas profusas, aguanta cada uno de tus estoques certeros.

No soy capaz de tener conversaciones que no te incluyan, en mi vocabulario tu nombre está grabado cada cinco letras. Olvidar cada conversación, cada plan a futuro, cada experiencia no será sencillo, aunque tenga la certeza que nada de eso fue verdadero.

Es probable que sea un completo inmaduro, es cierto que muchas cosas sencillas se me hacen complicadas, es aún mas cierto que puedo halar de más, que el orden es lo último en mi lista, que no hago ejercicio, que me gusta saberlo todo y demostrar que lo se, que soy competitivo y extrañamente reservado, es verdad que alzo la voz ante cualquier discusión. Pero también es verdad que me enamoré perdidamente, que siempre hice todo para complacerte, que estar un día a tu lado era hacer todo y nada a la vez, era maravilloso. Es también cierto que para mi estas por encima de todos y de todo, que me fascina el sexo contigo pero me haces soñar despierto cuando hacemos el amor.

Lamentablemente, también es cierto que nunca me amaste, que solo estuve en el lugar y momento propicio para que nuestras vidas se crucen. que nos dejamos llevar y te permitiste creer en fantasías en las que yo solo era un accesorio. También es cierto que no puedes hablar en plural y que cuando te ves en el futuro mi imagen no está presente, que amas tu libertad mas que a nada y que tus amigos están por encima de todo. Es verdad que cambias de animo y gustos constantemente y que el único motivo por el que continuamos juntos es porque yo no puedo dejarte, sin embargo, hace mucho tu ya empezaste a olvidarme. Se que siempre volverás a mi, al único hombre que por sobretodo siempre está para ti para amarte, pero volaste tantas veces y cada vez mas lejos que tu retorno es más largo y mi espera mas cerca a lo eterno.

Estoy agotado de esperarte volver, estoy agotado de ser botado y recogido, pero por sobre todo, estoy inmensamente afligido por cada mentira, cada engaño, cada desilusión. Mi corazón necesita recomponerse y mi alma busca la cura en alguna cueva en el fin del mundo. Quizás tu estés ahí, quizás llegarás pronto, pero esta vez no estoy dispuesto, esta vez ya no estaré esperando.







miércoles

exigencias

quizá amar para mi es pedir mucho, es muy probable que si alguien se atreve a querer amarme le pida más de lo que esté dispuesto a ofrecer y puede que aquello no esté bien. Para mala suerte, mia o de alguien mas, es algo que no va cambiar, para mi corazón no existen las medias tintas y para mi corazón exigente los colores grises son solo una muestra de desinterés. Un todo o nada, ese es el juego en el que suelo caer inmerso y cuando mi prototipo no cumple las expectativas mi decepción es tan profunda que suelo no decir nada hasta que lentamente el sentimiento se opaca.

Así que esto va para ir, aunque se no lees este blog, soy muy exigente en el amor, pido cada vez más y mejor así que piensalo dos veces antes de decir otra vez que me amas. Piensa en cada silaba y en cada letra, porque en mi silencio crece la agonía de que a cada decepción iré olvidandote.


Fénix de Corazón Negro.

lunes

¿Qué tipo de música escuchas?

casi, casi de todo... mas facil en decir lo que no escucho: chicha, cumbia, tecnocumbia o cualquier derivado.

Sientete libre de preguntar

Capítlulo Final: Cenizas

[...]

Se materializó en su forma de rey, con aquella expresión de poder y superioridad, con aquel semblante frio y ajeno a cualquier sentimiento. La profecía se cumplía, entre el fuego y el agua e creaba un muro que terminaría por matar a uno de los dos. Atlanti levantó su tridente sobrela cabeza del fénix y exclamo sin inmutarse:

- El poder de nuestros mundos existen para ser tal cuales, el poder de cada uno está hecho para ser libre.

- No, mi fuego es ahora parte de ti y mi corazón sombrio no puede dejarte a un lado - exclamó el fénix sintiendo flaquear su alma.

- No quiero ya nada contigo, un ser de agua no puede estar junto a alguien de fuego... se acabó.

El fénix corrió unos metros lejos de Atlanti para tomar vuelo e irs lomás lejos posible de aquel lugar. Quería huir, quería esconderse, quería dejar de sentir aquella daga que lo aprisionaba en el pecho. Encendió su fuego y extendió sus alas donde voló alto, muy alto. No había limite para su dolor y quizá al huir, tal vez, solo tal vez, esta penuria huyera también.

Su pecho se encogía, sus alas se entumecian, su cuerpo ya no respondía ¿Será esto a lo que llaman muerte? Tantas batallas, tantos esfuerzos, tanto de todo y este puede ser el final. Al fénix, eso ya no le importaba. Con ese cruel pensamiento sus hermosas alas negras s desintegraron en el aire y el místico ser de fuego comenzó a caer precipitadamente. A mitad de camino perdió la conciencia y no mucho después un estrepitoso ruido indicaba como se estrellaba contra la acera. Su cuerpo yacia maltrecho y herido en plena calle, entonces, cuando un hilo de sangre se escurrió por la comisura de sus labios semi abiertos, comenzó a nevar plumas negras por toda la ciudad. La madre naturaleza lloraba la perdida del fénix, esta vez su cuerpo no se encendía en llamas lo que indicaba se haría cenizas y renacería. Esta vez no sucedió nada. Esta vez, parecí realmente muerto. Atlanti, contra su naturaleza, soltó una lágrima y se alejó del lugar, volvía a las profundidades.

Así el fénix de alas negras parecía ver su final. Así el ser inmortal parecía conocer la mortalidad. Así el destino se preguntaba si existian los finales felices.